jueves, 26 de noviembre de 2009

MACRI TRANSFIERE RECURSOS A LA ORGANIZACIÓN GRUPO SAN JOSÉ

La institución está sospechada de fraguar partidas de nacimiento durante la última dictadura militar y funciona en un predio que es propiedad del Gobierno porteño.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires transfiere parte de su presupuesto destinado a fortalecimiento familiar a la organización Equipo San José involucrada en una causa en la que se investigan los trámites de adopción de niños secuestrados y nacidos en cautiverio durante la última dictadura militar. La asociación, dependiente del Movimiento Familiar Cristiano y vinculada a la iglesia católica, tiene su sede en un predio perteneciente al Gobierno de la Ciudad.
Desde el año 1999 se encuentra radicada una denuncia judicial en el juzgado nº 2, secretaría 3, a cargo del juez Federal subrogante Martínez di Giorgi, bajo el nombre de NN sobre/Sustracción de Identidad, en la que, a partir de los datos aportados por una ONG francesa, se investigan los trámites de adopción que involucran al MFC y al equipo San José como nexo entre los adoptantes y el Estado durante la dictadura.
La causa tomó estado público en 2007 cuando a través de la búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo y la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) se pudo establecer la verdadera identidad de Belén Altamirano Taranto y la hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli (Ver entrevista completa en pág. Siguiente), ambas dadas en adopción legal por medio del Grupo San José y el MFC.
A pesar de todo, el Gobierno Porteño decidió canalizar parte de su presupuesto anual destinado a la contención de familias en estado de disolución, por medio de una institución privada dedicada a facilitar adopciones y sospechada de ser cómplice de falsificar partidas de nacimiento de menores hijos de desaparecidos durante el terrorismo de estado.
Durante su exposición ante la Comisión de presupuesto de hacienda y administración financiera de la Ciudad de Buenos Aires, la ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, justificó el convenio celebrado con el Grupo San José al señalar que la adopción era “solo una” de las actividades que el grupo realizaba pero que, con el correr de los años, lo hacía con menor magnitud. Y luego, recalcó: “En los últimos años, el Equipo San José ha desarrollado en mayor medida su trabajo orientado al fortalecimiento de vínculos que al trámite de adopciones”.
Aunque ésta no es la única atención que tiene el Gobierno de la Ciudad con la fundación mencionada: según surge del padrón de alumbrado, barrido y limpieza de la Dirección General de Rentas (DGR) y de la Unidad de Sistemas de Información Geográficos, el inmueble ubicado en la calle Concepción Arenal 3530/40 del barrio de Colegiales, en donde funcionan las oficinas del Grupo San José, es propiedad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La propiedad está ubicada en un predio en donde antes hubo casas que fueron expropiadas durante la administración del intendente Cacciatore con el objetivo de construir una autopista, la AU3, que nunca se realizó, y que ahora son propiedad del Gobierno de la Ciudad.
Según el abogado de Abuelas de Plaza de Mayo, Mariano Gaitán, el Grupo San José funcionaba como una “agencia de adopción” que conectaba a familias que requerían niños. “El grupo hacía una especie de triangulación y mediaba entre las familias adoptantes y el Estado”, afirmó.
Belén Altamirano Taranto y la hija de Ma. Teresa Trotta ingresaron primero como NN al MFC, y luego de una decisión judicial y del visto bueno del Consejo del Menor, fueron dadas en adopción, legalmente, a las familias adoptantes con una nueva identidad. Con los casos Altamirano y Castelli, que nacieron en cautiverio en Campo de Mayo y que fueron dadas en guarda, es inevitable concluir que existió una relación de complicidad entre estas organizaciones y el terrorismo Estado.
Con éstos antecedentes resulta, a todas luces, inadmisible que la administración actual del Gobierno de la Ciudad facilite parte de su presupuesto anual, entre otros recursos, y elija a ésta entidad para llevar adelante su política de fortalecimiento de vínculos familiares.
En relación al servicio de adopción que implementa actualmente, el MFC difunde en su sitio web: “Sabemos de la importancia social y espiritual que este servicio viene cumpliendo, donde la demanda de niños crece pero las dificultades para lograrlo dentro de las normas legales se complican día a día”.


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